Pedro McRea Rigby: Un legado de la Comunidad Rama de Bangkukuk Taik

Por Amanda Martinez

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Pedro McRrea Rigby es hijo del territorio Rama de Bangkukuk Taik (Punta Aguila). Nació en Rama Cay el 10 de Octubre de 1946. Lleva consigo el legado de su madre, Ms. Nora Rigby, quien promovió el aprendizaje de la cultura y el idioma Rama en diferentes comunidades del territorio. Nora trabajó por largos años, junto con la lingüista Colette Grinevald,  para llevar el idioma Rama a la escritura, pues antes este era únicamente oral. Pedro, hijo de Nora, es uno de los fundadores de Bangkukuk Taik. Junto a su esposa, Miss. Christine Bellis, promovieron el idioma y la cultura de su pueblo. 

Pedro y el pueblo Rama son actores políticos de la resistencia indígena del Caribe Sur de Nicaragua. Resisten a través de la permanencia en el territorio y como guardianes(as) del bosque, de las aguas y de la vida que en ellos habita. En el 2012 Pedro perdió un hijo, Jimmy McRea Bellis, asesinado por defender el territorio mientras intentaba conversar con colonos no-indígenas sobre la deforestación y la pesca masiva. Uno de los recuerdos más importantes  que tengo de Don Pedro es cuando recibió en su casa, con gran amabilidad, a colonos, para enseñarles técnicas tradicionales de pesca que no tuvieran impacto en los ríos y el hábitat marino. Ese día les prestó su cayuco y los llevó hasta el río mientras observaba con calma y en silencio desaparecer en el Dori

El silencio y la contemplación en la naturaleza formaban parte de sus prácticas cotidianas. Limpiaba la cáscara del arroz con la brisa del viento y creaba una serie de objetos, como el Kish Kish (1), y muebles de distintos materiales del bosque. Utilizaba una técnica para capturar al pez Guna, que no muerde anzuelos, golpeando su cabeza con un largo palo llamado sinak. Por otro lado, Don Pedro siempre hablaba de la importancia de respetar la cantidad de peces capturados y el tiempo necesario que se debe esperar para respetar su reproducción. Se debía realizar esta actividad solamente cuando fuera necesario y no con fines de acumulación, pues la naturaleza ya es muy generosa. 

Don Pedro McRea limpiando arroz. Foto: Amanda Martínez E

Los peces no son los únicos seres cuyas vidas fueron protegidas por  la ética del respeto a existir de Pedro y la comunidad de Bangkukuk Taik. Siempre predicó  el respeto para todos los animales del bosque desde  puercos salvajes, hasta venados, monos o lapas. En sus palabras llamaba para pensar en el futuro, principalmente de los niños y las niñas Rama, y del mundo que iban  a heredar. 

Su mirada se entristecía al pensar que en las décadas pasadas no se convivia con la deforestación que hoy prevalece, provocada por no-indígenas. En su memoria recordaba  la existencia de distintas plantas y animales de todo el territorio, en un lugar de abundancia. Pedro recordaba que, desde la llegada de los españoles, término utilizado para nombrar a personas del Pacifico de Nicaragua, se  inició  un proceso de destrucción de la vida cuyas consecuencias más importantes serían la pérdida de oportunidades para las nuevas generaciones de Bangkukuk Taik de relacionarse con el complejo y rico ecosistema de vidas del pasado. A pesar de la presencia de un sistema predatorio que aniquila la vida en el bosque, en esta comunidad Rama prevalecen las prácticas de reproducción de la misma. 

Pedro pensaba en silencio y con las manos. Pensaba sembrando, colocando las manos en la tierra, con  una filosofía sin palabras donde el pensamiento cobra sentido cuando se vive en la práctica. El respeto y la dignidad se piensan a través de las acciones, como cuando sembraba un árbol de canela en el bosque sin derribar una sola planta.   

Su cultura comunitaria, y la de su pueblo, le llevaron a  cuidar y curar a otras personas de Bangkukuk Taik. En algunos momentos se organizaba junto con su esposa para cuidar de otros ancianos y ancianas Rama en Cane Creek, a quienes visitaban con frecuencia. El cuidado se daba en distintos ámbitos de la vida, desde el cuidado con las personas, hasta el cuidado con el territorio que él siempre defendió. Hoy Pedro continúa en Bangkukuk, pero en el mundo de los espíritus, cuidando de su pueblo y luchando para proteger a la tierra donde nació. 

Que el bosque y los ríos lo reciban en su nueva jornada.

(1)  Pinzas elaboradas con el árbol de Kish Kish utilizadas en la preparación de alimentos típicos Rama. 

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Pedro McRea Rigby:A legacy of the Rama Community of Bangkukuk Taik

By Amanda Martínez

Pedro McRrea Rigby is a son of the Rama territory of Bangkukuk Taik (Eagle Point). He was born on Rama Cay on October 10, 1946. He carries with him the legacy of his mother, Ms. Nora Rigby, who promoted the learning of the Rama culture and language in different communities of the territory. Nora worked for many years, together with linguist Colette Grinevald, to bring the Rama language into writing, as it was previously only spoken orally. Nora’s son, Pedro, is one of the founders of Bangkukuk Taik. Together with his wife, Miss. Christine Bellis, promoted the language and culture of their people. 

Pedro and the Rama people are political actors of the indigenous resistance in the South Caribbean of Nicaragua. They resist by remaining in the territory and as guardians of the forest, the sea, rivers and life that inhabits them. In 2012 Pedro lost a son, Jimmy McRea Bellis, murdered for defending the territory while trying to talk to non-indigenous settlers about deforestation and massive fishing. One of the most striking memories I have of Don Pedro is receiving settlers in his home, with great kindness, and teaching them traditional fishing techniques without impacting the rivers and marine habitat. That day he offered them his cayuco and took them to the river while he calmly and silently watched them disappear on the Dori

Silence and contemplation in nature were part of his daily life. He cleaned rice husks with the wind breeze and created a series of objects, such as the Kish Kish (1), and furniture from different materials from the forest. He used a technique to catch the Guna fish, which does not bite hooks, by hitting its head with a long stick called sinak. On the other hand, Pedro always talked about the importance of respecting the amount of fish caught and the necessary time to wait to respect their reproduction. This activity should only be carried out when necessary and not for accumulation purposes, since nature is already very generous. 

Don Pedro McRea cleaning rice. Photo: Amanda Martínez E

Fish are not the only beings whose lives are part of Pedro’s and the community of Bangkukuk Taik’s ethic of respect for existence. He always remembered the respect for all the animals of the forest among wild pigs, deer, monkeys or macaws. In his words he called to think about the future, mainly of the Rama children, and the world they would inherit. 

His gaze was saddened at the thought of the past decades where they did not have to live with the deforestation that prevails today, caused by non-indigenous people. His memory recounts the existence of different plants and animals throughout the territory, in a place of abundance. Since the arrival of the Spaniards, a term used to name people from the Pacific of Nicaragua, Pedro recalls the beginning of a process of destruction of life whose most important consequences would be to cause the loss of the opportunity for the new generations of Bangkukuk Taik to relate to the complex and rich ecosystem of lives in the past. Despite the presence of a predatory system that annihilates life in the forest, in this Rama community the practices of life reproduction prevail. 

Pedro thought in silence and with his hands. He thought by sowing, placing his hands on the earth, in a philosophy that has no words, where thought makes sense when it is lived in practice. The vision of respect and dignity is thought through actions, as when he planted a cinnamon tree in the forest without cutting down a single plant.   

His community culture, and that of his people, brings care and healing to others in the village. At times he would organize with his wife to care for other Rama elders in Cane Creek, whom they visited frequently. Caring is carried into different areas of life, from caring for people to caring for the land he always defended. Today Pedro continues in Bangkukuk, but in the spirit world, watching over his people and fighting to protect the land where he was born. 

May the forest and rivers welcome you on your new journey.

(1) Tongs made from the Kish Kish tree used in the preparation of typical Rama foods.

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