15 PUNTOS CENTROAMERICANISTAS DE REFLEXIÓN E INDIGNACIÓN SOBRE LA AGRESIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS EN VENEZUELA *Pronunciamiento conjunto de la Articulación Centroamericanista O Istmo, de su GT-CLACSO “El istmo centroamericano”, y de la revista centroamericanista Claroscuros*

  1. La Articulación Centroamericanista O Istmo y su Grupo de Trabajo en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (GT-CLACSO), “El istmo centroamericano” manifiesta su posición ante las agresiones políticos-militares del día 03 de enero de 2026 en territorios de Latinoamérica, en la República Bolivariana de Venezuela, promovidos por el actual gobierno de los Estados Unidos de América, cuya gravedad inaugura una nueva era, de alarma, en las relaciones internacionales en estas primeras décadas del siglo XXI. La operación “_Absolute Resolve_” para capturar el presidente venezolano, Nicolás Maduro, bajo la excusa  inverosímil que le acusa de “narcotraficante,” se materializó a través de un ataque militar violento y grosero, de naturaleza imperialista, por parte de los EE.UU contra la soberanía nacional de Venezuela y el vigente orden internacional que también resultó en un saldo de, por lo menos, 80 muertos durante la ofensiva en la propia capital del país, Caracas. 
  1. La retórica oficial de los Estados Unidos para justificar su cinematográfica agresión contra el país latinoamericano y su presidente, que  insiste en la versión de narcoterrorismo estatal venezolano, resulta particularmente hipócrita cuando el propio presidente Donald Trump autorizó indulto pocas semanas antes de la agresión contra Venezuela al ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenado en 2024 en la justicia de los EEUU a 45 años de cárcel por vínculos con el narcotráfico internacional. Bajo el argumento espurio de narcotráfico imputado a Nicolás Maduro, se ha movilizado una acción militar hostil inédita en territorio de Sudamérica, de forma unilateral y sin autorización del poder legislativo de su país ni de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 
  1. Más allá del performance mediático, la agresión estadounidense del 03 de enero de 2026 es una apuesta geopolítica extrema del actual gobierno estadounidense. Luego de su ejecución, la intención política concreta no ha sido eludida por Donald Trump y es bien conocida por la opinión pública:  el control de las reservas de petróleo venezolano, las más grandes del mundo, que estuvo, de facto, bajo control de empresas de exploración energética de los EE.UU desde el comienzo del siglo XX  hasta la llegada a la presidencia de Venezuela de Hugo Chávez (entre 1999-2013), que consolidó  un renovado ciclo de franca posición antiimperialista en Latinoamérica. Esa nueva agresión estadounidense, por lo tanto, es parte del  viejo intento, ahora abierto y desesperado, de mitigar los efectos de la presente degeneración del país de la condición hegemónica en cuanto potencia global. 
  1. El llamado “sistema de petrodólares” – sobre la cual se ha diseñado la arquitectura financiera mundial desde la segunda mitad del siglo pasado, basado en la explotación de fuentes de energía fósiles y no renovables – ha mantenido a Estados Unidos como la potencia económica global durante más de 50 años, pero va agotándose como sistema viable ante las evidencias económico-políticas, cada vez más presentes, del giro de reestructuración del poder mundial del Atlántico hacia las potencias dominantes en el eje Indo-Pacifico. Ahí se destaca China y  se asocia Rusia, con enorme poderío militar e innovadoras matrices de energía y tecnologías digitales, con el control de insumos e industrialización de estos materiales y productos derivados.  
  1. Por ende, los efectos, impactos y significados directos y de alcance mundial en la arquitectura política internacional de esta agresión estadounidense, con la consecuente debilidad por ella provocado en un ya frágil sistema internacional de Estados-nacionales (e.g. el carácter no vinculante del Derecho Internacional), hace fundamental que organizaciones en todo el globo, comprometidas con procesos emancipatorios, paz y justicia social — redes, colectivos, agremiaciones y movimientos sociales, en especial en América Latina – se posicionen al respecto con base en la lectura crítica de los hechos,  en el análisis de las amplias y profundas implicaciones sociopolíticas, con responsabilidad por el presente y futuro de los pueblos y territorios de Venezuela y de todo el planeta.
  1. Es asi que, desde la Articulación Centroamericanista O Istmo y su GT-CLACSO, expresamos nuestro categórico rechazo y vehemente indignación ante esas agresiones estadunidenses que conforman, además de violenta embestida contra los derechos humanos, una burda violación de los principios que rigen el actual sistema internacional de Estados-nacionales, plasmados en la Carta de las Naciones Unidas, de los más básicos valores de la soberanía, autodeterminación de los pueblos y que representan una peligrosa actualización de la Doctrina Monroe. 
  1. El actual gobierno de los Estados Unidos ha hecho explícita su implementación del “corolario Trump” de esta doctrina imperialista de política exterior de los Estados Unidos, enunciada por primera vez hace más de 200 años, en 1823, por el entonces presidente James Monroe que originalmente expresaba – en el contexto de las independencias de las colonias europeas en el “nuevo mundo” — que cualquier intervención en los asuntos políticos en el continente de América por parte de potencias extranjeras de otros continentes sería considerado un acto potencialmente hostil contra los Estados Unidos.
  1. En América Central, la evolución injerencista violenta y utilitarista de los Estados Unidos cobra particular relevancia porque, basada en esta Doctrina, la idea de que el Caribe y Centroamérica forman parte de la “esfera de influencia exclusiva de los Estados Unidos” existe, por lo menos, desde 1880.  Fue característica de la visión del gobierno del presidente de la época (“corolario Rutherford Hayes” de la doctrina Monroe) que conformó el terreno político para los EEUU fundamentar su visión de “ejercer el derecho”, por ejemplo, de control exclusivo para erigir y dirigir el canal de Panamá, en 1914, que cambió el comercio global en el siglo XX a su favor.
  1. También con respecto directo sobre América Central, en esta línea histórica lo que vimos en este 03 de enero de 2026 refleja lo sucedido hace más de tres décadas, en 1989, en Panamá, en una de las más impactantes agresiones estadounidenses en territorios latinoamericanos, cuando el gobierno de Estados Unidos de George Bush llevó a cabo el arresto de Manuel Noriega, que fungía como Jefe de gobierno del país ístmico. Vimos en los primeros días de 2026 una “Noriegarización” del presidente venezolano Nicolás Maduro: se le señaló actuación narcotraficante hacia los Estados Unidos y también fue capturado en una operación militar en su propio país. Noriega fue juzgado y condenado en 1991 en suelo estadounidense, donde recibió una sentencia de 40 años de prisión. Cumplió la pena hasta 2007 en los EE.UU., luego extraditado a Francia y finalmente devuelto a Panamá, donde falleció en 2017.
  1. La Articulación Centroamericanista O Istmo y su GT-CLACSO, desde una ética de los derechos humanos, centroamericanista ístmica y liberadora, denunciamos el secuestro de un presidente de un Estado-nación soberano en su propio país porque, además de la característica bruta de tal acción, abre un muy peligroso antecedente para consecuencias profundas: la transformación del respeto a soberanía estatal hacia la vulgar imposición del país más fuerte. Cualquier proyecto político impuesto por la fuerza o la coerción demanda nuestra indignación y rechazo. Atenta contra la diversidad de pueblos que habitan nuestra región latinoamericana el derecho a decidir sobre sus propios intereses, sin la interferencia de Estados extranjeros o oligárquicos, ni corporaciones internacionales. 
  1. Comprendemos y nos preocupamos con la ola reaccionaria que recorre América Latina y el mundo a través de gobiernos nacionales que,  en muchos casos establecidos en diferentes países por elecciones democráticas (lo que nos exige un más profundo y denso análisis del juego electoral y de la democracia liberal), redefine el campo de batalla político en lo cual debemos actuar. El actual gobierno de los Estados Unidos, sin embargo, va más allá al recuperar, de forma insolente y en pleno siglo XXI, la retrógrada lógica imperialista de ejercer poder al invadir y dominar territorios para explotación y beneficio propio. 
  1. El presidente estadounidense Donald Trump, en el primer año de su segundo mandato, ya expresó pública y abiertamente su intención de anexar Groenlandia, Canadá y territorios de México a los Estados Unidos. También ya ha amenazado con ataques para desestabilización política  a Irán, Cuba y Colombia, demostrando desafiadora y explícitamente su concepción belicosa, violenta y de menosprecio por el quehacer político. La conclusión de tal irrespeto fue su decisión, a menos de una semana de la invasión de Venezuela, de retirar los EEUU de más de 60 organizaciones internacionales del Sistema ONU.
  1. Sin embargo, y sobre todo, nos solidarizamos con el pueblo de Venezuela, tanto con quienes permanecen en el país como con los 7,9 millones de venezolanos y venezolanas, que, en las últimas dos décadas, les han forzado a salir del país por razones sociopolíticas y económicas. Condenamos los diversos ataques que este pueblo ha recibido desde distintas posiciones ideológicas, mucho antes de enero de 2026, en particular aquellos que buscan moralizar o deslegitimar su sentir, ya sea la alegría ante la posibilidad de un retorno al país o la impotencia frente a una realidad persistente de exclusión y violencia. La población venezolana en el exilio, especialmente la clase trabajadora, ha enfrentado condiciones de pobreza, olvido regional, así como múltiples formas de racismo y discriminación. 
  1. Hacemos un llamado a respetar la historia y las trayectorias de estas personas, y de otros países de la región – tal como en Nicaragua –  que han vivido los traumas sociopsicológicos y efectos materiales de regímenes autoritarios, cuyas reacciones no surgen de abstracciones ideológicas, sino de experiencias concretas y profundamente dolorosas de represión vividas en la piel.  Es posible condenar la injerencia y las políticas de intervención y, al mismo tiempo, reconocer y compartir la esperanza —aunque sea frágil— de una Venezuela democrática. Ambas posiciones no son excluyentes. 
  1. Finalmente, exhortamos a la comunidad latinoamericana a aproximarse a las diversas expresiones de los pueblos y, en especial, en este período al pueblo de Venezuela,  con respeto, empatía y sentido crítico, reconociendo la complejidad de la presente situación sociopolítica – de efectos globales – que no puede reducirse a una lectura binaria y maniqueista ni interpretarse exclusivamente como un conflicto entre derecha e izquierda. Nuestros pueblos y nuestras organizaciones sociales y políticas deben profundizar la reflexión para movilizar la acción, decidida y emancipadora. No será de la sumisión neocolonial de los actuales gobiernos de Argentina o de El Salvador, con Javier Milei y Nayib Bukele, como tristes ejemplos del presente Sur y Centroamericano, que se va a quebrar el silencio y la resignación. El imperialismo no es invencible, pero es la organización popular, más allá de la estatal, que es capaz de romper corrientes y realmente emancipar el mundo. 

Articulación Centroamericanista O Istmo www.oistmo.com

Grupo de Trabajo en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (GT-CLACSO) “El istmo centroamericano”https://www.clacso.org/el-istmo-centroamericano-perspectivas-epistemologicas-perifericas/

Revista Centroamericanista Claroscuroshttps://claroscuros.substack.com/

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