Comunicado del GT “El istmo centroamericano: repensando los centros” ante las irregularidades del actual proceso electoral en Honduras.

Alarma ante las elecciones presidenciales en Honduras

Como Grupo de Trabajo (GT) CLACSO “El istmo centroamericano: repensando los centros” vemos con gran preocupación la coyuntura poselectoral en Honduras, tras la celebración de comicios presidenciales el pasado domingo 26 de noviembre. Las elecciones se enmarcan en el contexto de álgidas manifestaciones ciudadanas contra la corrupción y en oposición a la decisión del Tribunal Constitucional por permitir la reelección del actual presidente, sorteando el hecho de que la Constitución de Honduras prohíbe la reelección presidencial.

La violencia política y el asesinato de dirigentes sociales han atravesado el tejido social y afectan la dinámica electoral, siendo el asesinato de la lidereza indígena y campesina Berta Cáceres (en marzo de 2016) uno de los acontecimientos más estremecedores del devenir centroamericano actual. A ello se suman todas las discusiones sobre un país que mantiene altas tasas de pobreza, desempleo y desigualdad.

En este momento, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) mantiene en vilo al pueblo de Honduras, aduciendo diferentes excusas para abstenerse de dar el resultado final del escrutinio. Tal resultado definirá la continuidad de Juan Orlando Hernández (presidente actual y candidato del Partido Nacional) o el punto de partida de un cambio histórico en el sistema político hondureño. En caso de triunfar Salvador Nasralla, candidato de la Alianza de Oposición, sería la primera vez en décadas que Honduras tendría un presidente constitucional no proveniente de los históricos Partido Liberal y Partido Nacional.

La parcialidad del TSE quedó evidenciada tras el primer informe, emitido a las 2:00 am del 27 de noviembre, es decir, al día siguiente día de las elecciones. La razón de tal demora fue que la tendencia no estaba favoreciendo al candidato oficialista, Juan Orlando Hernández. Hubo que esperar cerca de 24 horas a que el TSE activara la información del conteo de votos en la página digital. A partir de ese momento, se empezó a revertir la tendencia a favor del candidato opositor, Salvador Nasralla, quien al inicio del conteo aventajaba en 5% al candidato oficialista. Esta reversión es tal, que ya están a menos de un 1%, siempre a favor de la oposición.

Tanto Salvador Nasralla, como Juan Orlando Hernández se han autoproclamado ganadores. La situación es, a todas luces, irregular. Los ciudadanos y las ciudadanas de Honduras merecen conocer prontamente los resultados electorales. Ampliar la suspensión, realizar el escrutinio a “cuenta gotas” o revertir arbitrariamente la tendencia que los resultados conocidos reflejaba, puede erosionar aún más la legitimidad democrática y abrir cursos de acción inusitados. Todo esto profundiza las desconfianzas, tensiones políticas y crisis abiertas desde el golpe de Estado contra el gobierno de Manuel Zelaya, en junio de 2009. A partir de este hecho nada es igual en Honduras. El respeto o irrespeto a la voluntad popular constituirá un nuevo punto de inflexión en la realidad hondureña. Con esta voz de alerta, convocamos a las fuerzas progresistas de Nuestra América a permanecer vigilantes.

29 de noviembre de 2017

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