ANÁLISE: ”O ano em que meus filhos saíram de Centroamérica – el éxodo infantil a los EEUU”

 

*Por Arno Argueta

En el filme brasileño de Cao Hamburger, O ano em que meus pais sairam de ferias (2003), Mauro, nieto de judío e hijo de una pareja perseguida por la dictadura militar, llega a la casa de su abuelo en São Paulo, mientras los padres desaparecen o “salen de vacaciones” por un año. El filme sucede en 1970 cuando las políticas represivas de la dictadura militar están en su auge. Sin saberlo, Mauro llega a la casa de su recientemente difunto abuelo. Debido a esto, la comunidad inmigrante judía lo cuida hasta que se puedan encontrar los padres. Eventualmente la madre de Mauro regresa, y pronto, ambos huyen del Brasil.

Extrañamente, la historia de Mauro sucede junto con el mundial de 1970 como también se juega ahora el mundial de 2014. La historia parece repetirse, esta vez en las historias de niños y niñas centroamericanos. La migración masiva de niños y mujeres en su mayoría de Guatemala, Honduras y El Salvador, en búsqueda de asilo a los Estados Unidos llegó a números tan extremos que el sistema de recepción en los estados unidos ha casi colapsado. Así, se expone parte de la larga historia de la política internacional de los países centroamericanos y los Estados Unidos – algo que los políticos estadounidenses parecen omitir.

Esta situación pone los dos lados (los países de salida y el país de llegada) en extremos y apunta a la historia de exclusión y violencia en estos países centroamericanos. Lo que estamos viendo es producto de la violencia estructural que ha desbordado en años de guerra. Según el Washington Post, más de 52,000 niños se encuentran detenidos[1]. Sin embargo, ni un lado, ni el otro parecen querer aceptar el papel que ambos han tenido históricamente en el devenir de esta situación. Las continuas intervenciones estadounidenses en centroamérica, las políticas exclusionistas de los países centroamericanos, las deportaciones masivas durante la presidencia de Obama, la violencia del tráfico y el combate de la guerra contra las drogas, todas son acciones políticas del pasado que han llevado a que menores de edad prefieran la posibilidad de morir en el desierto, o en el camino, que (sobre)vivir en sus respectivos paises.

Interesantemente, esto sucede casi exactamente 60 años después de la salida forzada de Jacobo Arbenz de la presidencia guatemalteca, un hecho que parece darle un “twist” casi macabro y que acertadamente apunta a por lo menos algunas de las raíces de la migración.de niños. Si los Estados Unidos acepta su papel en el caso de Arbenz, debe aceptar su papel en la inclusión de políticas neoliberales en estos países, debe aceptar la que la promoción del excepcionalismo estadounidense, son razones importantes por las cuales estos niños están llegando a los Estados Unidos.

Obama la ha llamado de una “crisis humanitaria” y a respuesta del presidente estadounidense ha sido la de pedirle fondos (200 mil millones según el Washington Post) y poderes al congreso para regresar a estos niños y mujeres de regreso a sus países de procedencia. Los políticos se han enfocado en cómo prevenir la llegada de nuevos niños migrantes, en mostrar que la migración no es bienvenida en los estados unidos. Claramente, esto intenta omitir el hecho que las razones por las que tanta gente está buscando asilo, es porque hay una guerra en nuestros países, la cual es parcialmente producto de la política internacional estadounidense. Estos niños y madres solteras van a estados unidos pensando que sus derechos humanos, pidiendo exilio les ayudará a mejorar su vida. Parece como sacado de la canción Me voy a convertir en un ave de Maná: “dicen que los derechos humanos me van a ayudar, pero aqui yo no veo humanos…”

En O ano em que meus pais sairam de ferias, la comunidad judía le pregunta al rabino cómo lidiar con Mauro, quien se debe responsabilizar y que se debe hacer. El Rabino cita la historia de Moisés quien habiendo llegado a las manos de la princesa de Egipto en una canasta para salvarlo de la violencia que podría cobrar su vida, crece bajo el tutelaje de ella. Estamos presenciando otro capítulo de la larga y continua historia del auto exilio humano para preservar su vida. El meollo será ver si ganarán los derechos humanos de estos migrantes o la política anti-migratoria de los Estados Unidos. De esta manera es importante reforzar y clarificar que lo que estamos viviendo no es una “crisis humanitaria,” como le ha llamado Obama. Lo que estamos viviendo es la humanidad en crisis. Necesitamos resaltar la humanidad de los niños migrantes y alejarnos del discurso político estadounidense de la “ilegalidad” a través del cual se deshumanizan estos infantes.

El otro lado importante de notar es la situación de violencia que se vive en centroamérica. El presidente de Guatemala fue votado bajo su lema de “Mano dura,” una política que no ha probado resolver los problemas de violencia en Guatemala. Y continúa la guerra contra las drogas en el Centroamérica y México, liderada por los Estados Unidos. Recientemente, en la cumbre del Sistema de Integración de Centro América (SICA), los presidentes de Centroamérica redactaron una carta donde enfatizan que esperan la garantía de los derechos y bienestar de los niños migrantes además de un enfoque en la unificación familiar. Además, acordaron reunirse en Honduras el 16-17 de julio para encontrar soluciones a este éxodo masivo.

Aunque me gustaría creer que algo bueno saldrá de esta situación y que los presidentes que se reunirán a mitades de julio en realidad quieren el bienestar para estos niños. Históricamente nuestros países están construidos bajo la lógica de la colonialidad en la cual la violencia y discriminación estructurales están enraizadas. Para solucionar este problema, pequeños cambios (como los que ya propuso Obama dentro de los EEUU) quizá lleguen demasiado tarde y no sean suficientes. Como recuerda la voz narradora del pequeño Mauro/Moshe al final de O ano em que meus pais sairam de ferias: “mesmo sem querer nem entender direito eu acabei virando uma coisa chamada exilado eu acho que exilado quer dizer ter um pai tão atrasado mais tão atrasado que nunca mais voltar pra casa.” Ojalá “la patria” no sea tan pero tan atrasada que estos niños nunca puedan regresar a casa.

 

* Arno Argueta, é estudante do doutorado em Espanhol e Português na Universidade de Texas, em Austin. No seu segundo ano, Arno trabalha literaturas e cinemas comparativos, questionando discursos de cidadania legal e cultural, criação de identidades e raça, e as respostas e debates de pertença por sujeitos racializados na Guatemala e no Brasil num mundo globalizado e midiático.

[1] http://www.washingtonpost.com/politics/obama-to-ask-for-2-billion-in-emergency-funds-to-stem-immigration-influx/2014/06/28/f532babe-ff2e-11e3-8176-f2c941cf35f1_story.html?hpid=z1

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