Nicaragua: El doloroso tránsito de una revolución a una dictadura

Por: Dolene Miller*

La crisis de abril 2018, que inició de forma insospechada en las calles nicaragüenses de León y Managua y que luego se extendió al resto del país, aun no amaina, más bien pareciera que al igual que los volcanes de Nicaragua (en especial el volcán Masaya) se niega a dormir, y apenas se vislumbra algunas soluciones al problema. A partir de abril del año pasado, el pueblo de Nicaragua no es lo mismo y demanda profundos cambios sociales en el marco de una democracia que ya no puede ser una utopía.

El crecimiento económico, y la seguridad ciudadana en el gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega, comprobaron ser un espejismo en que sectores políticos, empresariales, la cooperación y organismos multilaterales creyeron y alentaban a la población a creer. Sin embargo al pasar la prueba de fuego de una población cansada de las múltiples violaciones de sus elementales derechos constitucionales, el espejismo y la ilusión de estabilidad social se desvaneció ante las necesarias demandas del pueblo en materia de sus derechos humanos, su libre movilización, su libertad de prensa y su libertad de expresión.

En el contexto histórico de Nicaragua, los cambios políticos violentos han sido la tónica del país. La guerra liberal conservadora en el siglo XIX y XX, así como los pactos entre políticos y cúpulas empresariales ha despertado en el inicio del siglo XXI el repudio de miles de nicaragüenses[1].  Un ejemplo de esto fue la última guerra civil que vivió Nicaragua y que culminó en una revolución celebrada por muchos en 1979; es la Revolución Popular Sandinista que hoy después de cuarenta años, pretende conducir al pueblo nicaragüense a una segunda etapa supuestamente con principios democráticos con ideología socialista pero que demuestra lo contrario en sus prácticas; especialmente cuando agrede a la población que protesta por sus derechos constitucionales. Esta agresión y la saña en que la practicaron lograron desenmascarar en las protestas de abril una faceta de la revolución sandinista que la población no conocía. La dictadura con crímenes de lesa humanidad.

¿En qué momento la revolución popular sandinista y su máxima dirigencia se convirtieron en una dictadura? Para analizar la transformación es necesario entender todo el proceso de cambios sociales que Nicaragua ha vivido en el periodo 1987-2017[2].

EL TRÁNSITO

Nicaragua, en poco tiempo pasó de una guerra civil intensa (1978), al triunfo de la revolución (1979), para luego conocer otra guerra civil en contra de la revolución (1982), obligando a las partes en conflicto a la firma de acuerdos y tratados para la paz y para avanzar con elecciones libres en 1990. Pasaron dieciséis años (1990-2006) de gobiernos neoliberales para seguir con una nueva etapa de gobierno sandinista alcanzado por los votos en el 2006 pero que hoy pretende entronizarse en el poder con la misma persona (Daniel Ortega) por tres periodos consecutivos, ahora con todos los poderes del Estado bajo un solo mando y cerrado al círculo familiar para cogobernar con su esposa en la vicepresidencia, su consuegro en la policía y sus hijos monopolizando los medios de comunicación y las empresas privadas del dictador.

Pretender gobernar a un país a través de una dictadura que a propósito enfrentó a otra dictadura de casi cuarenta años (la del general Anastasio Somoza), no era sostenible en un país que transitaba, aunque de manera lenta y accidentada, a una democracia que provenía de una forma de socialismo con matices imperceptibles para la población nicaragüense (izquierda, centro, derecha) y con nuevos términos como la del llamado ‘Socialismo del siglo XXI’, que no abonó al entendimiento de la población porque mezclaba prácticas capitalistas con liderazgos políticos y caudillistas electas por medios democráticos y que  mantenía satisfecha a la población con prebendas, y con proyectos para los pobres.

Reconocer que el FSLN se había trasformado en una dictadura muy criticada por el pueblo era un choque fuerte para la población nicaragüense que no entendía sistemas híbridos de gobierno. La sociedad nicaragüense también se enfrentaba a una crisis ideológica partidaria.

En el contexto nacional, el pueblo de Nicaragua, empezó a incomodarse con el régimen de Ortega y no solo desde abril (2018). El pueblo de Nicaragua empezó a sentir la represión policial cuando hubo fraudes electorales en el 2008, 2010, 2011, 2016; cuando los pueblos indígenas y afrodescendientes protestaban por la invasión a sus tierras comunales aun cuando existe un marco autonómico para estos pueblos, cuando los defensores y defensoras de derechos humanos no podían marchar en las calles de Managua; cuando pobladores de tercera edad  protestaron por sus derechos en el 2013 ante el INSS[3].

Para muchos que habían conocido la guerra, los momentos difíciles en la historia de Nicaragua que cobró aproximadamente 50 mil muertos (costo de la revolución), fue el regreso del FSLN al poder en el 2007 conducida por Daniel Ortega. Aun con muchos sentimientos encontrados el pueblo respetó las elecciones presidenciales y optó por brindarle una segunda oportunidad para gobernar el país ahora en tiempos de paz. Los que sufrieron en la guerra por el lado de la ‘Contra’ no confiaban en el sandinismo sin embargo se respetaba la revolución. Nadie podía saber que esta segunda oportunidad iba a cuestionar la revolución hasta que puso en peligro algo sagrado para los nicaragüenses: su libertad.

DESPUÉS DE LOS LIBERALES

La segunda etapa de la revolución sandinista no valoró los efectos que tuvo en la población el periodo de gobierno liberal en Nicaragua (1990-2006). Los gobiernos de Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños respectivamente, fueron suficientes para que la población pudiera tener una experiencia distinta de gobernar y para saber qué demandar en cuanto a sus derechos constitucionales, algo tan básico como la libertad de prensa, la protección a la tierra, los procesos electorales con observación, respeto a los derechos autonómicos y consuetudinarios de los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe entre otros. La libertad que los pobladores experimentaron durante los gobiernos liberales (aunque no fue perfecto) sirvió para que se tuviera un referente de lo que debía de anhelar y demandar en momentos de represión a sus libertades.

Las elecciones de 2006 marcaron la pauta para la transición y transformación de la revolución a la dictadura, se aceptó la legitimidad de un gobierno electo por los procedimientos democráticos y no hubo alerta cuando de forma gradual Ortega fue doblegando los poderes del Estado al ejecutivo a través de cambios estructurales en las reformas constitucionales, y en la consolidación de procesos electorales cada vez más controladas[4] y con una Asamblea Nacional y Corte Suprema de Justicia (CSJ) que aprobaban y avalaba todo que orientaba el ejecutivo.

Parte del inicio de la dictadura fue el vulnerar al estado nicaragüense a través de la aprobación de la ley del Canal Interoceánico en la Asamblea Nacional (2013) para luego rechazar todos los recursos de amparo presentadas ante la CSJ. Los poderes del estado no consideraron que el gobierno de Ortega exponía la seguridad de los nicaragüenses y la propiedad privada y comunal dejando a toda la población indefensa ante las demandas que se exigía en este proyecto y ley.

Y se calentaron los motores. La población nicaragüense a través de los campesinos, la población indígena y afro descendiente de la Costa Caribe, iniciaron a protestar en contra del régimen de Ortega que ya estaba en su tercer periodo consecutivo de gobierno y fueron reprimidos, muy pocos daban seguimiento a lo que la Asamblea Nacional y la Corte Suprema de Justicia hacían para allanar el camino para sentar las bases de una nueva dictadura. La misma CSJ explicó a la población nicaragüense que al presidente Ortega se le estaba violentando sus derechos humanos si la constitución le prohibía correr nuevamente en elecciones presidenciales ahora por tiempo indefinido.[5]

En este nuevo periodo de gobierno de Ortega, la cooperación venezolana en Nicaragua logró distraer por un momento toda iniciativa de protesta de la población ante los abusos y violación de los derechos humanos en el país, el dinero de Venezuela y el control total de los poderes del Estado por el ejecutivo se fue tejiendo y la creación de alianzas entre cúpulas políticas y económicas; entre gobierno y empresa privada, así como entre el gobierno y las iglesias tanto católicas como evangélicas, permitió un control y sometimiento de la población en todos los aspectos de la sociedad nicaragüense (políticos económicos, sociales y culturales), a esta iniciativa se sumó las buenas relaciones entre la cooperación internacional y organismos multilaterales con el gobierno central.

¿SOCIALISMO DE CUAL SIGLO?

En estas circunstancias al pueblo de Nicaragua le fue presentado el nuevo término de gobierno socialista. El del siglo XXI, que no se entendía muy bien como era esa ideología, porque por una parte se veía el crecimiento de las riquezas de la familia gobernante y las de la cúpula empresarial, inclusive el del ejército. Se veía la acumulación de bienes y medios de comunicación bajo la conducción de la familia gobernante, que era alarmante porque paralelo a eso se restringía información a los medios independientes. Por otra parte la población observaba como la policía y el ejército empezaba a ser cooptados por el ejecutivo al incluir en sus actos públicos la bandera del partido político del gobierno. Nadie vio la formación de grupos paramilitares en el país.

Era difícil comprender como personas del gobierno y del partido gobernante decían que odiaban sistemas capitalistas, pero eran parte de la cúpula capitalista en el país; era difícil comprender como se odiaba lo que producía el imperio pero el presidente conducía un vehículo tan costoso que no había forma de compararlo con el salario de un médico, de una maestra, de la misma policía, y que seguíamos siendo el segundo país más pobre de América Latina. Algo no estaba bien en el sistema, no había coherencia entre el discurso y las acciones y comenzaron las manifestaciones en contra del Consejo Supremo Electoral (CSE) por los fraudes electorales; en contra de las políticas del seguro social, se demandaba el respeto a las mujeres, a los derechos humanos de los ciudadanos y de las tierras comunales en la Costa Caribe, no era posible tolerar las represiones en contra de las manifestaciones cívicas, ni la invasión a las tierras comunales destruyendo recursos de gran valor para el país y el mundo. Nada estaba normal.

La crisis de abril reveló que había algo más profundo en el sistema de gobierno que el régimen autoritario quería esconder con prebendas proveniente de la cooperación venezolana.  La crisis de abril permitió revelar no solo el problema de Nicaragua sino un problema de corte internacional en el modelo de gobierno sandinista que usaba una ideología basada en un socialismo que nunca fue ni podrá ser en Nicaragua, porque reflejó  represiones, asesinatos y persecuciones, exilios y presos. El socialismo bajo el régimen de Ortega en Nicaragua mutó en una dictadura más represiva que hace cuarenta años obligando a la población a analizar con limitados insumos lo que era el sandinismo. También se cuestionaba el socialismo usado en el país, ahora con apellido, la del siglo XXI.

En once meses de la crisis nacional, el pueblo de Nicaragua ha logrado madurar de forma acelerada. Esta maduración tuvo un costo social alto con asesinatos, presos, exiliados con una economía quebrada. Hay crímenes de lesa humanidad según nos dicen los informes del Grupo Internacional de Expertos Independientes (GIEI). La crisis obligo al pueblo a aprender en once meses un nuevo proceso de cambio socio político que necesitaría al menos tres generaciones para lograr fortalecer las estructuras básicas de la sociedad con un muy necesario acompañamiento de organizaciones internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA),  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la  Unión Europea (UE), la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El país está secuestrado y necesita ayuda.

Gobernar el país con un modelo supuestamente socialista pero con visos de capitalismo y camuflado de democracia no fue una buena idea. El pueblo nicaragüense logró identificar que algo no estaba bien; es decir nada estaba normal cuando el ejército no hizo nada para frenar las masacres y los crímenes de lesa humanidad[6], cuando los poderes del Estado, en especial la Asamblea Nacional y la Corte Suprema, no hicieron nada para evitar que se consolidara una familia nuevamente en el poder y especialmente cuando el número de presos políticos aumentaba cada día mas al igual que los desaparecidos. Los exiliados huían del país por centenares y hasta por miles[7].

Había que hacer algo, el pueblo de Nicaragua (que rehusaba y aun rehúsa a empuñar las armas) no podía regresar a un nuevo ciclo de dictadura en el poder, la población nicaragüense ya había usado el método de la violencia y la guerra hace cuatro décadas y no funcionó porque hoy se experimenta otra vez el ciclo de caudillismo en el gobierno y las heridas aún no han sanado; la crisis de abril obligó de forma espontánea a hacer algo diferente para buscar un modelo de gobierno que condujera al país a mejores condiciones  sociopolíticas que durara para la estabilidad social sin violentar los derechos humanos de la población nicaragüense. El pueblo exige democracia que solo con el diálogo nacional que hoy se llama negociación podría encontrar soluciones urgentes ahora con la representación de la OEA y la nunciatura de la Iglesia Católica como testigos de este proceso. Se habla de elecciones adelantadas para no romper la institucionalidad del país.

En once meses de resistencia cívica, realizada por la población nicaragüense se ha logrado desenmascarar (con la ayuda de los organismos internacionales) dos conceptos que utilizaba el gobierno nacional para ahuyentar el interés y la crítica internacional de lo que pasaba en Nicaragua: se comprobó que en Nicaragua no existe un golpe de Estado (estudio de la GIEI) y que el gubernista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no era socialista. El mundo condenó la violación a los derechos humanos en Nicaragua, se expuso los crímenes de lesa humanidad y se exige la liberación de los más de ochocientos presos políticos. Es necesario enrumbar el Estado de Nicaragua hacia la democracia con elecciones anticipadas y transparentes, con libertad de comunicación y de movilización de la población nicaragüense. Los temas en la mesa son democracia y justicia.

El futuro de Nicaragua es posible con democracia y con la reconstrucción del tejido social, político y económico del país. La lucha cívica y el diálogo nacional es la vía que anhela la población aun cuando hay resistencia del gobierno nacional hacia los cambios sociales[8]. Para lograr esto la ayuda internacional es necesaria y debe ser firme dado que, un país secuestrado como Nicaragua no puede escaparse de los vicios de la dictadura que ha tejido una red para someter al pueblo.

La contribución del trabajo de organismos internacionales  para la aprobación de las resoluciones a favor de los derechos humanos del pueblo nicaragüense  es apreciada. La resolución en el Parlamento Europeo[9], en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas[10], en la OEA para la aplicación de la Carta Democrática es de un alto valor para la moral de un país que no puede solo. El problema en Nicaragua es la dictadura porque se ha valido de cualquier método para instalarse nuevamente en el poder que para el caso de Nicaragua, se ha vivido dictadura de derecha y de izquierda. Con la experiencia de dos dictaduras en Nicaragua está comprobado que ninguna de sus formas se tolera ni a nivel nacional ni internacional a como claramente se demostró con la expulsión del partido del FSLN, el pasado mes de enero 2019 de la Internacional Socialista[11] y que hoy la Comisión Interamericana de Derechos Humanos  puso a Nicaragua en la lista negra de los violadores de derechos humanos,[12] un lugar vergonzoso para un régimen que luchó contra una dictadura en el pasado reciente.

Las oportunidades que tiene el país para avanzar a una estabilidad sociopolítica es única y el pueblo de Nicaragua así lo entiende; por tanto siente temor de que las negociaciones fallen, siente temor de que organismos que acompañan el proceso no logren liberar a los presos políticos, temen que los presos políticos sean utilizados como material de negociación para una amnistía para el dictador Ortega, y temen que el adelanto de elecciones encuentre a una oposición débil, dividida, sin ánimos de poner de su parte para enrumbar el país hacia mejores estándares de desarrollo; el pueblo teme, aunque esté dispuesto a hacerlo, a que los tomadores de decisiones dejen todo el peso de los cambios sociales en los hombros de la población.

Se escucha consignas que dice que solo el pueblo salva al pueblo; en un año de lucha cívica el pueblo nicaragüense ha encontrado nuevas formas de protesta social, el pueblo nicaragüense se ha reinventado cuando la policía nacional se muestra débil sometido al régimen y tratando de evitar las manifestaciones de la población a través de comunicados que violan los derechos constitucionales.

Nicaragua tiene un horizonte para avanzar hacia los cambios sociales, por tanto las decisiones  se deben tomar el día de hoy, porque difícilmente se podrá tener en otro momento las mismas oportunidades internas y externas para consolidar una democracia. Nicaragua entera tiene que cambiar para evitar caer en la espiral de las dictaduras y las guerras,  la democracia debe ser el modelo y los cambios se deben dar a través de elecciones libres y transparentes en la búsqueda de un estado de derecho.

Hoy los países que viven en una verdadera democracia o en verdadero socialismo tienen presente que la libertad de las personas, los derechos humanos y la libre expresión son derechos inajenables e imprescriptibles. No se puede disfrazar el capitalismo ejerciendo ideologías socialistas y democráticas, no se puede abrazar el socialismo con prácticas que cuestionan la ideología socialista, si se critica el capitalismo entonces una persona no debe amasar tanto dinero ni tanta  riqueza en un país pobre porque ofende al pueblo que cree en procesos de elecciones de autoridades cuando el sistema ya no los representa.

Es imprescindible que Nicaragua, se oriente hacia un desarrollo social, político y cultural de calidad, con un marco jurídico saludable y con un estado de derecho basado en la separación de poderes. Nicaragua no puede vivir con dictaduras porque se ha probado que no funciona. La nueva experiencia de la lucha cívica sin armas tiene altos costos, Nicaragua lo vive pero sabe que puede hacer cambios sociales para el beneficio social. Nicaragua no tolera ninguna dictadura, venga de donde venga.

 

*DOLENE PATRICIA MILLER BACON, nativa de la ciudad de Bluefields, Región Autónoma Caribe Sur de Nicaragua, estudió sicología en la UNAN – Managua, y tiene un diplomado en administración pública. Participó en la consulta y formulación de la propuesta la Ley de Demarcación Territorial para pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua; actualmente participa en la organización de la Alianza de Pueblos Indígenas y afrodescendientes de Nicaragua y es asesora del gobierno comunal creole de Bluefields.

REFERENCIAS

[1] https://ejercito.mil.ni/contenido/ejercito/historia/docs/historia_militar_19-31.pdf

[2] periodo entre la firma del tratado de Esquipulas II en 1987 y el inicio del tercer mandato consecutivo de ortega en el poder enero 2017, el cual se firmó  el acuerdo entre el gobierno de Nicaragua y la OEA para la reforma de la ley electoral.

[3] https://elpais.com/internacional/2013/06/22/actualidad/1371928618_634126.html

[4] https://www.ieepp.org/media/files/publicacion-5-390.pdf

[5] https://confidencial.com.ni/cidh-admite-denuncia-por-reeleccion-de-ortega-en-el-2011/

[6] http://www.hoy.com.ni/2019/02/06/las-confesiones-de-paco-diaz-jefe-de-la-policia-de-nicaragua/

[7] https://confidencial.com.ni/rafael-solis-primera-fractura-en-el-orteguismo/

[8] https://www.vivanicaragua.com.ni/2019/03/20/politica/septimo-comunicado-de-la-mesa-de-negociacion-por-el-entendimiento-y-la-paz-en-nicaragua/

[9] https://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/487782-parlamento-europeo-aprueba-sanciones-nicaragua/

[10] https://www.amnesty.org/es/latest/news/2019/03/nicaragua-importante-medida-del-consejo-de-derechos-humanos/

[11] https://confidencial.com.ni/internacional-socialista-expulsa-al-fsln-de-sus-filas/

[12] https://semanariouniversidad.com/mundo/nicaragua-entra-a-lista-negra-de-la-cidh-por-violaciones-a-derechos-humanos/

 

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